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Son las “tapas” más populares y típicas en los desayunos asiáticos, están cargadas de historia y se preparan de maneras muy variadas: fritas o al vapor rellenas de carne o incluso de dulces.

Podríamos decir que cada región y cocinero tiene su propio “toque” haciendo difícil definir cuál es la receta original y dándole un carácter único y especial a este plato.

Una vez más nos volvemos a acercar a la increíble cocina asiática para traeros los mejores sabores, olores y bocados en vuestro paladar.

¿Qué es exactamente un Dim Sum?

Su traducción etimológica viene a significar “pequeños bocados que tocan el corazón”. A grandes rasgos nos enfrentamos a un plato que se compone de masas rellenas de diferentes ingredientes, elaboradas de muchas maneras distintas y que se consumen normalmente en pequeñas raciones durante el desayuno.

Los Dim Sum pueden elaborarse con masa de trigo, arroz y tapioca. Su relleno pasa por ingredientes como carnes, verduras, marisco, trigos o una mezcla de todos ellos, recibiendo en el proceso un nombre distinto en función de la combinación de ingredientes, el tipo de masa, cierre de la misma, cocción, fritura o hervor al que lo sometamos, o si lo servimos en seco o con caldo.

Origen incierto pero contundente

Estas pequeñas tapas provienen del sur de china, aproximadamente de la provincia de Cantón, ya que su nombre y variedad de preparación dificultad determinar un lugar exacto de procedencia.

Se cree que se popularizaron en la ruta de la seda y que en sus inicios se consumían acompañados de té, lo que explicaría la costumbre de consumo actual en un ritual matutino llamado Yum Cha, que significa literalmente “tomar té”.

Se dice que los mejores Dim Sum se toman en famosos locales cantoneses que sirven de encuentro para los hombres de negocio que cierran tratos o abren nuevas oportunidades al son del vapor que exhalan sus platos
Las mil variantes de un sabor

Es imposible hablar de Dim Sum sin intentar conocer al menos sus principales variantes y los ingredientes que las hacen especiales y diferentes al resto.

Repasemos pues algunos ejemplos célebres:

Lo Mai Gai

Consiste en un saco hecho a base de hojas de loto secas y rehidratadas que se rellena con arroz glutinoso al vapor y pollo o cerdo marinado, champiñones u otras verduras. La hoja a pesar de su apetecible aspecto no se come, sino que es usada para aromatizar el plato.

Sui Mai o Shaomai

Son pequeños recipientes o cuencos hechos con la propia masa del Dim Sum que albergan una mezcla de carne picada (pollo o cerdo nuevamente) y setas en su interior. Normalmente se remata con un punto naranja en la superficie a base de zanahoria o huevas, y es una de las variantes más populares en los locales dedicados al Dim Sum.

Ha Gao

Un pequeño saquito de masa de tapioca cocida al vapor y rellena de gambas que destaca por su textura gomosa, fina y traslúcida.

Jiao Zi

La variante más popular en occidente y de origen Japonés, aquí son conocidos como dumplings o gyozas y se conforman por una masa de trigo rellena de carne de ternera, calabacín y jengibre. En china se suelen servir hervidos mientras que en Japón primero se hierven para luego pasarse por la plancha dándoles un toque crujiente.

Lai wong bao

Bollos dulces rellenos de natillas que se cocinan al vapor con una masa a base de huevo, azúcar, leche condensada y polvo de crema. La clave está en su centro interior caliente.

Los Dim Sum son una de las tapas más populares en Asia, con un origen poco preciso pero un peso en la historia contundente, se ha abierto hueco como el plato indiscutible de los desayunos asiáticos, las reuniones de negocios y los estómagos occidentales inquietos que buscan conocer el mundo a través del paladar.