Aunque podemos deducir rápidamente que se trata de una tendencia moderna, algo recién llegado, hay que concluir que nunca ha desaparecido. La empatía, el buen rollo, el “referirse por el nombre”, el “ a esta ronda invito yo” y así muchos marchamos de “certificación” han marcado un signo de nuestra cultura gastronómica. No obstante, hay que reconocer, porque el “mercado gastronómico” lo viene atestiguando a través de todos los canales de comunicación posibles que los nuevos hábitos sociales imponen nuevas formas de comer, marcadas por estas circunstancias: una mayor informalidad, menos tiempo y precios más asequibles. Es por ello que podemos tener la sensación de que vuelven las barras, inspiradas en algo tan español como el “tapeo”, una fórmula, por otra parte, que hemos exportado al mundo.

El placer de comer en la barra tiene que ver con la oferta de raciones y tapas que permiten comidas o cenas más variadas y divertidas, sin la rigidez que exige comer en sala. El “concepto barra” es un formato que garantiza esa adaptación necesaria a las necesidades horarias de cada uno, algo complicado en los restaurantes tradicionales por sus horarios rígidos, o esa “sensación de libertad” a la hora de optar por 1 o varios platos sin que ello pueda generar comparaciones con otros comensales o “autoexigencia” inncesaria. Además, y esto es determinante en muchos casos, en las barras se come por menos dinero sin que eso signifique renunciar a la calidad en la materia prima o en las elaboraciones. En Las Meigas hemos querido apostar firmemente por el cambio de formato, uno reducido como es de la tapa, precisamente para salvaguardar la calidad y el acceso de los clientes a prácticamente cualquier elaboración de la cocina.

La familia Míguez Través, con Pepe y Eduardo como abanderados, han puesto todo su empeño en reformar el antaño establecimiento que durante décadas ha podido atender a miles de personas de toda Huelva, de ciudades colindantes de Andalucía y Extremadura, otras más alejadas del resto del España así como otras visitas muy entrañables de ciudadanos de otras países europeos.

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El nuevo espacio de la barra, convertido en un espacio moderno y luminoso, más informal, abierto a la calle, y en el que la barra cobra un gran protagonismo, pero sin renunciar al espíritu de su cocina, que es servir los mejores mariscos y pescados así como productos de muy buena calidad tanto en elaboraciones tradicionales como en versiones y fusiones que atrapen al “visitante” por sorpresa.
Por su parte, una gran pizarra comanda la panorámica de la sala donde se refleja tiza en mano las últimas sugerencias: desde el atractivo de los producto que suponen en sí mismo las cigalas, almejas, gambas blancas, langostinos, centollos, nécoras o bogavantes hasta unas muy buenas croquetas de jamón o bacalao, el rabo de toro, el salteado de setas con yema confitada, el arroz meloso o los pimientos del piquillo con brandada de bacalao … aunque nos encanta resaltar platos menos conocidos pero muy demandados como es la shimesaba (caballa curada estilo japonés) o el futomaki tempurizado de solomillo de ternera, trigueros y piparra, entre otros.

Pimientos piquillo con brandada de bacalao

 

Cómo vamos a olvidar que si la barra para el tapeo es un fenómeno español también lo es japonés.!! 🙂 Porque al final, un sushi, un sashimi o una tempura no dejan de ser una variante asiática de las tapas. exquisito gunkan, un nigiri muy especial

Los cocineros actuales ya no se conforman con producir una satisfacción sensorial sino que su objetivo es mucho mas ambicioso, crear emociones, algo que es posible gracias a las nuevas tecnologías que contribuyen a que el comensal pueda descubrir un mundo de una gran intensidad emocional.

En el mundo actual se ha dado la apertura de un espacio nuevo para la creatividad tanto para los cocineros como para los comensales. El comensal deja de ser un sujeto pasivo en la mesa y se convierte en un “gourmet” que tiene mucho que decir y opinar además de reivindicar la validez de sus criterios gustativos. Hoy día podemos comer sentados o de pie en la barra, en un taburete, charlando y moviéndonos, eligiendo entre diferentes alimentos o preparaciones, cambiando de bebidas y, sobre todo, hablando y haciendo amigos.

Y la “cocina en miniatura”!! Qué tiene que decir sobre todo loa anterior?
Eso será otro tema a tratar en próximos artículos.

Gracias por leernos

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